IV Encuentro Internacional de Rectores – Declaración de Salamanca

[Extracto – Departamento Autoevaluación Institucional – CRUC-IUA]

Recientemente, 21 y 22 de mayo, se desarrolló en Salamanca el IV Encuentro Internacional Universia de Rectores cuyo lema fue “Universidad, Sociedad y Futuro”. Participaron rectores de 600 universidades, pertenecientes a 26 países, que reflexionaron sobre los cambios de paradigma que condicionan los futuros roles de la “Universidad” en la sociedad y la economía del conocimiento.

El documento publicado como Declaración de Salamanca, organizado en 3 ejes, resumen los debates y consensos alcanzados:

  1. Formar y aprender en un mundo digital

La Educación Superior debe reconocer la revolución tecnológica imperante, anticipar los cambios de paradigma y potenciar su impacto hacia el interior de la institución. Tanto en la transformación de los modos de enseñar y aprender, en el desarrollo de propuestas formativas híbridas, adaptadas a las necesidades del estudiante con el acompañamiento a lo largo de toda la vida, como en sus propios procesos organizativos.

 

  1. Investigar en la Universidad

Si bien la investigación y la formación de investigadores deben seguir siendo una de las señas identitarias de la Universidad, sus modos deben adecuarse a los nuevos contextos. Una investigación abierta, participativa y colaborativa, en relación con otros organismos, públicos y privados, también agentes activos en la generación de conocimiento en equilibrio armónico y sostenible entre los avances tecnológicos y científicos y los valores humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Contribuir al desarrollo social y territorial

Si bien las universidades no pueden eliminar por si solas las grandes desigualdades sociales, pueden y deben ser una parte importante para su solución, siendo ejemplos de equidad y diversidad, y actuando como agentes transformadores del sistema económico y social.

En ese sentido, es fundamental la autoreflexión, la búsqueda constante de buenas prácticas y nuevas ideas, y la voluntad de adaptarse y cambiar, para poder seguir contribuyendo al desarrollo social y territorial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este contexto de cambio acelerado y constante se requiere una Universidad capaz no sólo de adaptarse sino de liderar el cambio. Sus tareas insustituibles son y seguirán siendo el desarrollo de una ciudadanía crítica, ética y capaz; la creación, transmisión y transferencia del conocimiento y defender el papel de la educación como herramienta decisiva para el porvenir de los pueblos y de los territorios.

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